Pasaje base:
Filipenses 3:13-14
”Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”
Introducción:
Valorando lo que de verdad importa en nuestras vidas, miramos siempre hacia adelante, al futuro con optimismo; nuestra obediencia está fija en Dios nuestro Señor.
El apóstol Pablo nos dice: Olvidando ciertamente lo que queda atrás, nos invita a reflexionar en que nuestro pasado no puede decidir nuestro futuro; si bien él tenía un pasado complicado y temerario, pues había cometido errores como cualquier ser humano, pero reconoció que eso no determinaba su fe. (Hch. 9:13)
Hechos 9:13
“Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;”
Pero Dios no había acabado con él, más bien estaba comenzando su transformación.
(Vv. 14-15)
Hechos 9:14-15
“Y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;”
Él fue recibido a misericordia para cumplir una gran misión. Dios utilizó a Pablo después de su fracaso, también a David el rey, antes y después de su fracaso; Dios es el que puede hacer de nosotros lo mejor, pues aún restauró a Pedro después de la negación. Dios escribe nuestros capítulos nuevos de obediencia a Dios. Tiempo nos faltaría para hablar de Rahab o de María Magdalena o el hijo que desobedeció no queriendo ir a trabajar en la viña.
(Mt. 21:28-29)
Mateo 21:28-29
“Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue.”
Si nosotros retrocediésemos ahora, ¿qué cuentas le daríamos a Dios? Cuando nos pregunte: ¿Qué hiciste con la vida que te di? Aprovechemos pues la oportunidad para obedecer, para avanzar, para completar aquello que hace falta a nuestra fe y también nosotros podamos clamar como aquel siervo: “Señor ayuda mi incredulidad”.
(Mr. 9:24)
Marcos 9:24
“E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.”
Debemos preocuparnos así como por nuestra salud física como por nuestra salud espiritual para que seamos llenos del conocimiento de Dios y edifiquemos el cuerpo de Cristo con Amor, no olvidando que Dios nos acompaña en cada paso.
(Is. 41:13; Mt. 28:20)
Isaías 41:13
“Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.”
Mateo 28:20
“Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”
Conclusión:
Nuestro anhelo al culminar la carrera es obtener la aprobación de Dios de tal manera que Dios nos diga: Bien hecho buen siervo y fiel, en lo poco has sido fiel en lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
(Mt. 25:21)
Mateo 25:21
“Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.”