Pasaje base:
Juan 4:20
”Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.”
Introducción:
¿Qué tan importante es el lugar de adoración? ¿Cómo debe ser considerado el lugar donde Dios ha decidido poner su nombre?
Cuando la iglesia se reúne en un lugar, Dios pone allí su nombre, su alabanza, su fe, su enseñanza; dicha enseñanza gotea como la lluvia que cae sobre el campo y la tierra sedienta que bebe así de la bendición de Dios.
(Véase Dt. 32:1-5; compárese Is. 55:10-11)
Deuteronomio 32:1-5
“Escuchad, cielos, y hablaré; y oiga la tierra los dichos de mi boca. Goteará como la lluvia mi enseñanza; destilará como el rocío mi razonamiento; como la llovizna sobre la grama, y como las gotas sobre la hierba; porque el nombre de Jehová proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios. Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto. La corrupción no es suya; de sus hijos es la mancha, generación torcida y perversa.”
Isaías 55:10-11
“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.”
En el tiempo antiguo, Dios había decidido que su nombre estaría en Jerusalén y que todos los rituales y sacrificios se harían en aquel lugar; pero el pueblo que se dividió en el reino, partió el reino en dos y se formó el reino del norte formado por 10 tribus de Israel y el reino del sur tenía 2 tribus; y el reino del norte puso su capital en Samaria, conocida como la falsa adoración y pusieron becerros de oro en Dan y en Betel.
(1 Reyes 12:28-30)
1 Reyes 12:28-30
“Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto. Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan. Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan.”
Este paradigma cambió con la venida de Jesús y con su sacrificio, pues señala la falsa adoración como lo que es al dar su respuesta: Dios habita en los corazones de sus hijos y los que de aquí en adelante buscan a Dios, no lo buscan por un lugar; no porque les quede más cerca o que les quede más lejos; sino que el que busque a Dios debe hacerlo en Espíritu y en Verdad de la manera correcta a la manera de Dios y no de los hombres. Muchas buscan emoción, sentirse bien con ellos mismos, buscan gozo y alegría como emociones humanas y con ello desprecian la fe, la verdad, la doctrina o enseñanza, buscan sentirse bien agradarse a sí mismos y no está en su deseo agradar a Dios.
(Gal. 1:10)
Gálatas 1:10
“Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.”
La próxima vez acérquese a Dios con fe de verdad. Considerando su voluntad por encima de nuestros deseos.