La Gran Batalla de Armagedón

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INTRODUCCIÓN

El Armagedón, es el nombre dado por el autor del Apocalipsis al sitio donde tendrá lugar la batalla final de Dios contra las fuerzas satánicas (Apocalipsis_16:16). El texto dice que este lugar es llamado así “en hebreo”. No se conoce hasta hoy precedentes del uso de esta palabra. Por eso algunos piensan que se trata de algo simbólico. Otros señalan la posibilidad de que sea una expresión algo deformada de varias palabras hebreas que significarían “ciudad Meguido”, o “monte de reunión”, o “montaña de Meguido”, siendo esta última la interpretación más frecuente. Los que prefieren una interpretación literal de la palabra Armagedón  y la relacionan con Meguido, tienen en mente un sitio estratégico, con una colina fortificada ante una llanura extensísima, donde han tenido lugar muchas batallas. Una de ellas, en la cual Israel venció a Sísara en tiempos de Débora, se mantenía con particular relevancia en la memoria del pueblo. Es posible que esa, junto con las otras que se dieron a lo largo de la historia, influyera al escoger el nombre de Armagedón para el sitio en el cual tres espíritus inmundos … van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.” (Apo_16:13-16).

Nosotros presentaremos a continuación una interpretación un tanto diferente comparada con algunos grupos religiosos pertenecientes al cristianismo; agradeciendo primeramente a Dios y también a nuestros hermanos de www.editoriallapaz.org  por ayudarnos en este esfuerzo.

armagedon

¿Dónde se reúnen los gobernantes engañados, juntamente con “sus ejércitos”, para “la batalla de aquel gran día”? La misma “revelación” de Dios nos proporciona la respuesta. “Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón(Apocalipsis 16:16).

¡Armagedón! El Nuevo diccionario bíblico ilustrado contiene la siguiente información en torno a este lugar: “Armagedón: Es el nombre en hebreo del lugar donde los reyes de la tierra y todas las naciones se reunirán para hacer guerra contra el Señor Jesús en el gran día del Dios Todopoderoso (Apocalipsis 16:16). Parece ser una mención al gran campo de batalla de Palestina en el Esdraelón y a Megidó mencionados en diversos pasajes de las Escrituras (Jueces. 5:19; 1 Reyes 4:12; 2 Reyes 23:29,30)”.

“Parece ser”, escribe el autor del artículo en el Nuevo diccionario, una alusión al valle de Esdraelón o a Megidó, pero hasta dónde sepamos no se conoce ningún lugar físico en la tierra que haya sido llamado precisamente “Armagedón”. Algunos comentaristas opinan que “Armagedón” sea una referencia retórica a Roma; otros, a Palestina.

Según infinidad de predicadores, maestros, evangelistas, pastores y comentaristas, Armagedón será una feroz batalla carnal entre, por un lado, Satanás y las naciones engañadas, y por el otro, “el Verbo de Dios”, con sus “ejércitos celestiales”, contrincantes identificados en Apocalipsis 19:11-21.

Sin embargo, juntamente con otros comentaristas, estamos convencidos de que el uso de la palabra “Armagedón” es puramente simbólico, no identificándose ningún lugar geográfico particular, como tampoco proyectándose una batalla carnal entre las naciones engañadas y la iglesia de Cristo o los “ejércitos celestiales”.

RAZONEMOS UN POCO

A) En la esfera material, a través de la historia, los humanos han formado innumerables ejércitos, peleando gran número de batallas carnales-materiales. Paralelamente, en la esfera espiritual, los seres espirituales han formado ejércitos espirituales, peleándose batallas espirituales. “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles” (Apocalipsis 12:7). ¿En cuál de estos dos planos se librará “la batalla de aquel gran día… en el lugar que se en hebreo se llama Armagedón”? Replicar precipitadamente que “en la tierra, en el plano material”, obviando el “plano espiritual” como si no existiera, no lo hace, pensamos, el estudioso, cuidadoso y objetivo. (El estudiante honesto de La Biblia, no ignoraría el plano espiritual)

B) La verdadera “batalla” entre Dios y Satanás se conduce principalmente en el plano espiritual, y no en el material. Claro que sí, evidenciándolo fuertemente la “gran batalla en el cielo” reportada en la visión de la “mujer vestida del sol” y el “gran dragón escarlata” (Apocalipsis 12). Refuerza esta conclusión la maravillosa explicación elocuente dada por el Espíritu Santo a través del apóstol Pablo en 2 Corintios 10:3-4. Los cristianos “no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas [espirituales, según el contexto], derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo…” (2 Corintios 10:3-5). Abundando en el mismo concepto de “batalla espiritual”, el Espíritu describe gráficamente, en Efesios 6:11-20, “la armadura de Dios”. ¿Cómo es esta “armadura de Dios”?

Pues, ¡netamente espiritual! Primero, nos explica lo siguiente: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12), precepto totalmente cónsono con 2 Corintios 10:3-5. Luego, nos exhorta a tomar “toda la armadura de Dios”. ¿De qué consiste? “…ceñidos vuestros lomos con la verdad… la coraza de justicia… calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz… el escudo de la fe… el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”. Remachando, el apóstol Pablo nos anime en Romanos 13:12: “Vistámonos las armas de la luz”. Queda, pues, plenamente dilucidada la naturaleza verdadera de “nuestra milicia”, es decir, de la “batalla” que sostenemos los cristianos rigorosamente fieles al “general” de nuestras almas, el Señor Jesucristo. En definitiva, ¡nuestra “batalla” es ESPIRITUAL!

C) Siendo espiritual la naturaleza fundamental del conflicto entre las fuerzas del Bien y las del Mal, la sana lógica nos convence que los “ejércitos” que aparecen en Apocalipsis 19:19 como “reunidos para guerrear” contra el “Fiel y Verdadero” los constituirían seres humanos engañados, mental, moral y espiritualmente, al servicio de autoridades seculares igualmente engañadas por Satanás y sus secuaces. Verdaderos “ejércitos” de activistas y consejeros políticos, sociales, de familia, etcétera, etcétera, ocupando posiciones de confianza; influyentes miembros de consejos de gobernantes; ejecutivos de agencias y departamentos de todo tipo. En fin, oficiales y empleados de toda categoría y rango, de todas las ramas y dependencias gubernamentales. ¡Todos engañados y al servicio incondicional de los poderosos, quienes encabezan, motivan y activan a sus “ejércitos” de empleados, fanáticos o simpatizantes! No se exceptúan las fuerzas militares, pues estas estarían bajo el mando de los que ocuparan posiciones de mayor autoridad y poder. En casi todo país del presente, los empleados de gobierno, desde el federal o central, hasta el estatal (provincial), de condado, de municipio y de barriada o barrio, constituyen un verdadero “ejército”: entre un 10% y un 50% de todos los ciudadanos con empleo. Marchan en estos grandes “ejércitos”, en adición a los ya mentados, maestros, maestras, profesores de universidad, policías, guardias, bomberos, empleados de correo, etcétera, etcétera. Al recibir estos tremendos “ejércitos” órdenes de oponerse a los cristianos, su potencial de enredar, entorpecer, obstruir, refrenar, cohibir, prohibir, castigar o destruir sería absolutamente espantoso. Entre las posibles medidas que tomaran tales ejércitos opuestos a Dios, su verdadera iglesia y las demás iglesias o religiones, se disciernen las siguientes:

(1) Obligar a las iglesias a pagar contribuciones.

(2) Rescindir las leyes que garantizan libertad de culto.

(3) Proscribir la evangelización por el medio que fuese, prohibiendo programas de radio o televisión, mensajes en los rotativos y sitios de Internet, cerrando, además, imprentas de iglesias, editoriales religiosas y oficinas de ministerios religiosos, como también escuelas, colegios, institutos y universidades auspiciados por religiones.

(4) Encarcelar a cualquier líder religioso que resista, tal vez secretamente torturando o matando a los más obstinados o militantes.

(5) Cerrar los lugares de reunión de congregaciones, mayormente de las que se opusieran abiertamente a las condiciones o trabas impuestas por gobiernos engañados.

(6) Expropiar toda propiedad religiosa, todo recurso material, incluso cuentas bancarias, ofrendas, etcétera.

D) Contra los “ejércitos” de almas engañadas que se constituyeran en la tierra, se lanzarían los “ejércitos celestiales”(Apocalipsis 19:14). Estos se componen de seres espirituales, y no carnales o terrenales. Específicamente, los componen los ángeles al servicio de Dios y los redimidos glorificados, pues estos acompañan al Señor en su Segunda Venida (1 Tesalonicenses 4:13-18; Apocalipsis 2:26-28).

(1) Durante el transcurso del periodo del “poco de tiempo”, los “ejércitos celestiales” no se materializan aquí en la tierra ante los ojos de los gobernantes engañados, incitándolos a pelear carnalmente.

(2) Los “ejércitos celestiales” no se hacen visibles, ni hacen acto de presencia en el universo material, hasta el momento de la Segunda Venida de Cristo en gloria, evento fulminante que señala el fin del “poco de tiempo”.

(3) Entonces, los engañados de la tierra –entiéndase todos los gobernantes bajo la influencia del diablo, juntamente con todos sus simpatizantes por ellos engatusados, libres o esclavos, grandes o pequeños de toda categoría- viendo al Cristo glorificado y sus “ejércitos celestiales” asomarse con todo poder y esplendor, se empavorecen sobremanera. Muy lejos de pelear carnalmente en este momento de su trayectoria malvada, se desbandan en huída vertiginosa y desesperada (Apocalipsis 6:15-17), pero son alcanzados por el “Rey de reyes, y Señor de señores”, pereciendo al caer “muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo” (Apocalipsis 19:21), consumidos por el fuego divino que desciende del cielo (Apocalipsis 20:9).

LO QUE SE PREVÉ QUE PASARÁ

  1. La maldad aumentará en toda la tierra. Mat. 24.12
  2. Los infieles a Dios, están sujetos al servicio de Satanás. 2ª Tim. 2.26
  3. Los cristianos afligen su alma cada día viendo y oyendo cosas que ofenden a Dios y que nadie puede luchar contra ellas. 2ª Pe. 2.6 – 10
  4. Durante el poco de tiempo final, el mundo entero está bajo el poder del maligno. 1ª Juan 5.19
  5. Cristo y sus ejércitos celestiales, no se hacen visibles en el mundo material dominado por Satanás; hasta la segunda venida de Cristo; que marca el final de todo. Ap. 19.14, Mt. 24.30
  6. Mientras esto no llegue, la gran batalla continua, porque no tenemos lucha contra carne, ni sangre; sino contra principados, contra potestades, contra gobernadores de las tinieblas, contra huestes espirituales de maldad en las “REGIONES” celestes. Efesios 6.12

E) Honestamente, es del todo inconcebible que las naciones engañadas existentes durante el “poco de tiempo” montaren una guerra material-carnal contra “el Verbo de Dios” y sus “ejércitos celestiales”, utilizando armas materiales. ¿Ejércitos carnales contra los “ejércitos celestiales” del Todopoderoso Dios? ¿Contra el Ser Omnipotente capaz de crear y destruir, desde lo más diminuto hasta el universo material mismo, con solo decir la palabra? ¡La mera noción es ridícula! Contra tal poder, ¿de qué valen rayos láser, cohetes lanzados desde plataformas espaciales, aviones de caza, bombas nucleares o cualquier otro instrumento material de guerra, por sofisticado o poderoso que fuere?

(1) Lógicamente, el poder de Dios para destruir es tan grande como el de crear, sosteniendo esta observación el Diluvio universal del tiempo de Noé. Este poder destructivo divino se pone de relieve en textos bíblicos que afirman la futura destrucción de todo lo temporal, por ejemplo, 2 Corintios4:18 y 2 Pedro 3:10-13. Así que, al solo pronunciar Dios las palabras de juicio y sentencia, ¡todos sus enemigos en la tierra, con todas sus armas carnales, serán consumidos!

(2) Los pentecostales, más gran número de evangélicos y protestantes, acostumbran interpretar “Armagedón” materialmente. Al respecto, tenemos a bien plantearles las siguientes preguntas. De ser Armagedón una guerra terrenal-material, ¿cuánto tiempo durará la batalla? ¿Cuántas bajas habrá en los “ejércitos celestiales” del “Fiel y Verdadero”? ¿Cuáles armas carnales serán efectivas contra el jinete del “caballo blanco”, sus ángeles y los santos glorificados? ¿Es Dios hombre para que baje de su trono y pelee como hombre carnal? ¿Es tan corto su brazo? ¿Llegarán a ser tan inteligentes, técnicamente sofisticadas y poderosas las naciones engañadas como para sentirse capaces de entrar en conflicto carnal-material con el “Rey de reyes” y sus “ejércitos celestiales”? Estas preguntas, con sus respuestas de rigor, resaltan lo absurdo de proyectar una batalla carnal entre las naciones engañadas y los “ejércitos celestiales”.

F) El significado de “Gog y Magog” en la profecía “Saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla” (20:8).

  1. “Gog” era el nombre del hijo de Semaías, quien era el hijo de Joel, descendiente de Rubén, el primogénito de Israel (1 Crónicas 5:1-4).
  2. “Magog” era el nombre de uno de los hijos de Jafet, hijo de Noé (Génesis 10:2).
  3. En Ezequiel 38 y 39, “Gog” es identificado como el “príncipe soberano de Mesec y Tubal” (Ezequiel 38:3) y “Magog”, como la “tierra” donde reinaba. Se profetizó que Gog, juntamente con “muchos” otros pueblos, atacarían a Israel.
  4. En Apocalipsis 20:8, “Gog y Magog” se usan metafóricamente, siendo estos nombres sinónimos de “las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra”.

G) El significado de “…el campamento de los santos y la ciudad amada…”, en la profecía “Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió” (Apocalipsis 20:9).

  1. “Campamento” y “ciudad”. Reflexionando tanto sobre el texto como el contexto de estos dos nombres, concluimos que ambos términos deberían interpretarse en sentido simbólico.
  2. Por las mismas razones dadas anteriormente en la “Parte 4, d)”, visualizar al “campamento de los santos” como un “campamento militar cristiano en la tierra”, donde se reunieran todos los cristianos, juntándose y adiestrándose para una batalla carnal contra las naciones engañadas, violentaría crasamente el concepto bíblico de una “batalla” espiritual entre las fuerzas opuestas del Bien y del Mal, como también la doctrina bíblica según la cual “las armas de nuestra milicia no son carnales”.
  1. Hoy por hoy, miembros de la iglesia de Cristo están regados por muchísimos lugares de la tierra, según datos reportados por evangelistas. Suponiendo que exista más o menos la misma situación durante el “poco de tiempo”, no encontramos profecía o proyección bíblica alguna que nos obligue a pensar que todos los cristianos de referido tiempo abandonaren sus hogares y países, reuniéndose en un solo lugar geográfico del globo en preparación para la “batalla” de “Armagedón”.
  1. Curiosamente, en el tiempo presente (Siglo XXI), algunos líderes religiosos reúnen sus seguidores en “fincas”, “comunas” o “campamentos” terrenales. Sea su motivación cual sea –ignorancia doctrinal, megalomanía religiosa, ilusiones de ser “profetas”, fanatismo sectario, puro egoísmo, temor ante “señales del fin”, interpretaciones fatulas de “visiones y profecías”- lo cierto es que no entienden correctamente Apocalipsis 20:9, ni tampoco proceden bíblicamente, pues la verdadera iglesia del Señor no se aísla del mundo sino que sigue haciendo resplandecer su luz entre las almas perdidas, pese a la oposición de los enemigos de la fe.
  1. Referente a la “ciudad amada”, ella no es la ciudad terrenal de Jerusalén sino la “Jerusalén de arriba” (Gálatas 4:26), es decir, se trata de la ciudad espiritual de Dios (Hebreos 12:22), sinónima, en Apocalipsis 20:9, de la iglesia fiel a Cristo.

H) El estado político de las naciones seculares-políticas existentes durante el “poco de tiempo”. ¿Cuáles son las implicaciones de las expresiones “reunirlos a la batalla” (Apocalipsis 16:14), “los reunió en… Armagedón” (Apocalipsis 16:16), y “reunidos para guerrear” (Apocalipsis 19:19)? Normalmente, no es nada fácil “reunir” ni siquiera unas pocas naciones para cualquier propósito específico. Más sin embargo, durante el “poco de tiempo”, increíblemente, ¡Satanás logra reunir a todas las naciones contra Dios, su Libro y su Pueblo! ¡A todas! “…a los reyes de la tierra en todo el mundo…” (Apocalipsis 16:14).

  1. La unidad de todas las naciones durante el “poco de tiempo” significa, claramente, que dejarán de pelear entre sí mismas durante referido periodo. ¡Se unirán!

 a) Así que, contrario a los escenarios presentados por pentecostales, muchos evangélicos y otros religiosos, no habrá ninguna “gran guerra mundial carnal” durante el “poco de tiempo” que precede el fin. No pocos intérpretes contemporáneos de profecías, con sus multitudes de discípulos, están esperando “el inminente estallido de una gran guerra global” como señal que compruebe el acercamiento del fin. Su visión del futuro la Biblia no la respalda. “Naciones terrenales en paz” es el escenario bíblico para el “poco de tiempo”, y no, en definitiva, “naciones enfrascadas en una guerra global”.

b) Confirma nuestras observaciones y conclusiones la palabra profética del apóstol Pablo en 1 Tesalonicenses 5:1-3. “Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.”

(1) “Cuando digan: Paz y seguridad.” ¿Cuántos predicadores, particularmente de los que se obsesionan con “Apocalipsis, profecías, la Segunda Venida de Cristo, el Rapto, el Milenio y el fin del mundo” incorporan en sus escenarios para los últimos días esta proyección del Espíritu Santo? El apóstol Pablo dice que los cristianos en Tesalónica sabían “perfectamente” lo del “día del Señor”, incluso lo que estarán diciendo los hijos de la noche poco antes de aquel día. Acusamos que el “sensacionalismo del pentecostalismo” despista a muchos líderes del cristianismo popular actual, no sabiendo estos siquiera lo que entendían los tesalonicenses hace dos mil años. Llegando a su término el “poco de tiempo”, las gentes de las distintas naciones no estarán gritándose las unas a las otras “¡Guerra! ¡Guerra! ¡Muerte! ¡Venganza!”, sino proclamando “Paz y seguridad”. ¿Quiénes estarán diciendo “Paz y seguridad”? No, por cierto, los cristianos vivos durante el “poco de tiempo”, ya que el cuerno pequeño hará “guerra contra los santos, y los vencerá” (Daniel 7:21; Apocalipsis 11:7). Más bien, estarán proclamando “Paz y seguridad” las gentes engañadas que son “de la noche… de las tinieblas… que duermen… que se embriagan” (1 Tesalonicenses 5:4-8). ¿Qué circunstancia hace posible semejante proclamación entre los seres humanos no convertidos a Dios? ¡La unidad de las naciones engañadas! La unidad entre sí a la que sus gobernantes llegarán, hábilmente persuadidos por los “tres espíritus inmundos a manera de ranas” que salen de la boca del dragón, de la bestia y del falso profeta (Apocalipsis 16:13-14). Vendrá tiempo cuando habrá paz entre los gobiernos y los pueblos engañados. Esta es la profecía, clara e inconfundible, de 1 Tesalonicenses 5:1-3. Estando unidos en su terrible propósito de oponerse a Dios, habrá “Paz y seguridad”, política, social y quizá aun económicamente, para los habitantes del mundo que aman las tinieblas más que la luz. Pero, entendámoslo bien para nuestra propia orientación bíblica: estas condiciones no existirán para la iglesia del “poco de tiempo”, ya que la visión profética apocalíptica para los cristianos de aquel tiempo futuro lúgubre es de persecución y aun martirio.

(2) A principios del Siglo XXI, se hallan muy activas en nuestro mundo organizaciones nacionales e internacionales cuya meta declarada es eliminar totalmente la guerra como medio para resolver disputas entre las naciones. Que conduzcan su existencia y obra al eventual estado de “naciones en paz” durante el “poco de tiempo”, pues el tiempo dirá.

-“Subsisten muchas organizaciones pacifistas internacionales. El impulso más grande dado al pacifismo contemporáneo ha sido el desarrollo y empleo de las armas nucleares en las postrimerías de la II Guerra Mundial. Enfrentados con la posibilidad de una contienda nuclear total, muchas personas que no se habían comprometido anteriormente se unieron a los pacifistas para lograr la prohibición de fabricar armas nucleares, el cese de las pruebas de estas armas, y el desarme de las naciones que las poseyeran.”

Entre los cuales podemos mencionar: ONU, OMC, CEAP, G10, G8, G20, G7.

Los cuatro dragones (así conocidos): TAIWAN, COREA DEL SUR, SINGAPUR, HON KONG

Y por último la internet: UNIRÁN AL MUNDO Y LUCHARÁN POR LA PAZ Y LA SEGURIDAD.

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