El Bautismo En Cristo

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TOMADO DE LA ESCUELA BÍBLICA MUNDIAL (EBM) 

Les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado. Marcos 16.15 – 16 (NVI)

El bautismo o inmersión es parte del evangelio de Cristo, es sumergirse bajo las aguas en un acto de fe, que da cumplimiento a las promesas de Cristo. En efecto, el mensaje del evangelio queda incompleto sin el bautismo. Después que Felipe le predicó el evangelio al eunuco, éste le preguntó, “¿qué impide que yo sea bautizado?” (Hechos 8:35,36). Esto se debe a que Felipe estaba obedeciendo a las instrucciones de Jesús: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo, más el que no creyere, será condenado.” (Marcos 16: 15-16). Si creemos en el evangelio de Cristo en su totalidad, entonces también creeremos en lo que enseña tocante al bautismo (inmersión). La Biblia enseña sobre cuatro bautismos: El bautismo de Juan el Bautista (Lucas 3:3), el bautismo de fuego (Mateo 3:11), el bautismo en el Espíritu Santo (Mateo 3:11), y el bautismo de la gran comisión (Mateo 28:19,20). Actualmente existe un sólo bautismo (Efesios 4:5). ¿Cuál de los cuatro es el único bautismo del Nuevo Testamento que debemos obedecer en nuestros días?

El bautismo (inmersión) de Juan el Bautista (el que sumerge) fue suministrado antes del ministerio y muerte de Jesús. Se practicó con el fin de prepararle el camino al Señor. No se suministraba en el nombre de Jesús. Cuando se inició la edad del Nuevo Testamento, el bautismo (inmersión) de Juan llegó a su fin. Se suministró para lo que fue mandado. (Lea Hechos 19:3-5). El bautismo de fuego será ofrecido por Jesucristo cuando venga el fin del mundo, cuando los perversos sean echados al infierno. (Lea Mateo 3:11,12, 2ª Tesalonicenses 1.8 y Apocalipsis 21:8). El bautismo del Espíritu Santo fue prometido por Jesús en Mateo 3:11, y él mismo se lo suministró a los Apóstoles (Hechos 2) y a la familia de Cornelio (Hechos 10). En un evento se abarcó a los judíos y en el otro a los gentiles.

EL ÚNICO BAUTISMO

El único bautismo (inmersión) del Nuevo Testamento, que se mantiene vigente, es el único bautismo de la gran comisión. Este bautismo (inmersión) es ordenado por Jesucristo para que todo ser humano lo obedezca; y permanecerá hasta el fin del mundo (lea Mateo 28:18-20). Vamos a estudiar lo que el Nuevo Testamento dice acerca del único bautismo vigente.

1. ¿Que? ¡El bautismo de la gran comisión es el único bautismo por inmersión que debe ser puesto en vigor por los hombres hoy! El único bautismo acatado por los hombres en el Nuevo Testamento es el bautismo en agua (inmersión). Por esta razón, el único bautismo, es el bautismo en agua (inmersión). (Lea Hechos 8:38).

SEPULTADOS

2. ¿Cómo? El bautismo, hace algo. La Biblia dice que somos sepultados cuando nos bautizamos (sumergimos). En Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” y Colosenses 2:12 “sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos”. El bautismo aquí es llamado sepultura. Cuando algo es sepultado queda bajo tierra. Cuando somos sepultados en el bautismo (inmersión) entramos bajo el agua. No podemos quedar sepultados si sólo nos rociamos o esparcimos agua, como enseñan algunos. Eso no podría considerarse una sepultura.

RESUCITADOS

De esta manera, pues, somos resucitados con Cristo a una nueva vida. (Lea Romanos 6:4 y Colosenses 2:12). Como Cristo fue sepultado en la tumba y luego se levantó de ella para vivir nuevamente, también nosotros somos sepultados en el bautismo (inmersión) en agua para levantarnos de esta misma agua y así vivir una nueva vida. No podríamos levantarnos de unas cuantas gotas de agua; pues cuando leemos la Biblia, pensamos en obedecer!

MUCHA AGUA

El bautismo (inmersión) de Juan el Bautista (el que sumerge) no era el bautismo (inmersión) del Nuevo Testamento, pero era en agua este bautismo (inmersión). Y Juan bautizaba (sumergía) adonde había mucha agua en Juan 3:23 “Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados” Se necesita mucha agua para bautizar (sumergir), o sepultar a una persona. (Lea Hechos 8:36, 38, 39; Mateo 3:6; Marcos 1:9). El bautismo que el Señor ordena a todo hombre siempre es inmersión, ya que éste es el significado de la palabra “bautizar”. Bautizar es sumergir. Sumergir es bautizar. Son sinónimos.

PARA SER SALVOS

3. ¿Por qué? Debemos bautizarnos (sumergirnos) para ser salvos. Esto lo enseña el Nuevo Testamento. La razón por la que alcanzamos la salvación al ser bautizados no es porque seamos suficientemente buenos. Somos salvos porque Jesucristo fue bueno, no porque lo seamos nosotros. Él vivió sin pecar y luego dio su vida sobre la cruz para que su sangre nos limpiara todos nuestros pecados. Somos limpios por su sangre cuando creemos en él y le obedecemos. Tenemos que obedecerle para ser limpios, pero no es nuestra obediencia la que nos trae limpieza. Es la sangre de Cristo la que nos limpia y nos salva. Por medio de la fe y la obediencia a su palabra.

PARA PERDÓN DE PECADOS

Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados” (Hechos 2:38). “Para remisión de los pecados” significa “tener los pecados perdonados o borrados“. Algunos afirman que nuestros pecados pueden ser perdonados aun cuando no seamos bautizados (sumergidos). Si así fuera, entonces tampoco tendríamos que arrepentirnos -abandonar el pecado-. Pero este versículo dice que ambas cosas son necesarias para el perdón de los pecados: el bautismo (inmersión) y el arrepentimiento. Las palabras “para remisión de los pecados” también se encuentran en Mateo 26:28 “porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” aquí se habla acerca de la sangre de Cristo. Y, por supuesto, necesitamos la sangre de Cristo para ser salvos. Véase 1 Juan 1.7-9

ENTRADOS EN SU MUERTE

Romanos 6:3,4 dice que los hombres son “bautizados en su muerte (la de Jesucristo)” y que ahora “andamos en novedad de vida“. Al entrar en la muerte de Cristo quedamos limpios por la sangre que, al morir, él derramó por nosotros. (Lea Juan 19:33,34; Hebreos 9:22; Efesios 1-7). Romanos 6:3 clara y simplemente dice que el bautismo es la manera cómo entramos en la muerte de Cristo. Los que no hayan sido bautizados (sumergidos) todavía no han entrado en la muerte de Cristo, todavía no han recibido el perdón de sus pecados, ni andan en novedad de vida. “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, en Cristo estáis revestidos” (Gálatas 3:27).

REVESTIDO DE CRISTO

¿De qué modo entramos en Cristo, según este versículo? Por el bautismo (inmersión). ¿Adónde se encuentra la salvación? En Cristo (Romanos 8:1). Debemos ser bautizados (sumergidos) para estar en Cristo, y debemos estar en Cristo para ser salvos. (Lea 2 Corintios 5:17). Los que no son bautizados (sumergidos) en Cristo no están revestidos de él, y por eso no son salvos.

NACER DEL AGUA

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5). Esto es lo que dice Jesús acerca del nuevo nacimiento mencionado en Juan 3:3. Entramos en el reino donde somos salvos del pecado al nacer de agua y del Espíritu”.
Sabemos que suceden dos cosas cuando nace un niño: el niño es concebido y nacido. En el nuevo nacimiento pasa lo mismo. Somos concebidos por el Espíritu Santo que obra por la palabra de Dios (Lea Juan 16:7, 8, 13; 1 Pedro 1:23). Luego somos nacidos en Cristo por medio del bautismo (inmersión). El niño que nace pasa de la matriz de su madre donde ha estado rodeado de agua (vea Juan 3:4) al mundo libre. Cuando nosotros somos bautizados (sumergidos) nos cubrimos de agua, y por eso es que “nacemos de agua” para entrar en una nueva vida, en la cual somos salvos en Cristo. Esto es lo que enseña Romanos 6:4.

RECIBIR LA PALABRA

Los que recibieron su palabra fueron bautizados” (Hechos 2:41). Este versículo dice que las personas fueron bautizadas (sumergidas) cuando recibieron la palabra divina. Los que no fueron bautizados (sumergidos) rechazaron esa palabra. “El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero” (Juan 12:48). No podemos ser salvos si no nos bautizamos (sumergimos), porque no podemos ser salvos si rechazamos la palabra de Cristo. Otros versículos que enseñan que debemos bautizarnos (sumergirnos) para ser salvos son Marcos 16:16; Hechos 10:48; 22:16; 1 Pedro 3:20,21.

¿SE BAUTIZAN LOS BEBÉS?

El Nuevo Testamento enseña que los creyentes que se arrepienten, o que se apartan del pecado, deben obedecer el “único bautismo” (inmersión). El Nuevo Testamento no da mandamiento alguno ni ejemplo acerca del bautismo (inmersión) de nenes o recién nacidos. Los nenes no tienen pecado, por cuanto “el pecado es infracción de la ley” (1 Juan 3:4). “Donde no hay ley, tampoco hay transgresión” (Romanos 4:15).

Las leyes no han sido dadas para los niños, y nadie espera que las obedezcan. Cristo dice que son inocentes y puros (Mateo 18:3; 19:14). No necesitan ser salvos, porque no están perdidos ¡Son completamente puros!

El único mandamiento que Jesús dio en cuanto al bautismo (inmersión) es el de la gran comisión. La gran comisión es la instrucción que Jesús les da a sus apóstoles antes de regresar al cielo. En esta gran comisión él dijo que a aquéllos quienes se les enseñe el evangelio deben ser bautizados (sumergidos) (Mateo 28:19; Marcos 16:15,16). Los nenes no podrían ser bautizados (sumergidos) porque a los tales no se les puede enseñar el evangelio, ni tampoco son aptos para creerlo. Los que bautizan (sumergen) nenes lo hacen sin la autoridad de Cristo.

Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros” (Hechos 2:38). Los nenes no pueden arrepentirse. Por eso no pueden ser bautizados (sumergidos). Cuando comparamos Hechos 2:38 con Mateo 28:19 y Marcos 16:15,16, encontramos que los creyentes que se arrepintieron de sus pecados fueron las personas que debían ser bautizadas (sumergidas).

Hay otras partes de las Escrituras que enseñan que sólo los adultos que creen y se arrepienten de sus pecados son los que deben bautizarse (sumergirse). Algunos de éstos son: se bautizaban hombres y mujeres (Hechos 8:12), “mandó que fueran bautizados” (Hechos 10:48), “muchos de los Corintios que oían, creyeron, y fueron bautizados” (Hechos 18:8) y 1 Pedro 3:21 dice que el bautismo que nos salva es la aspiración a Dios de “una buena conciencia“.

¿Ya ha sido usted bautizado (sumergido, sepultado) en agua “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” a fin de que sus pecados le sean perdonados?

Si su respuesta es NO, entonces usted necesita sumergirse en Cristo para ser salvado y permanecer salvo, queremos aprovechar para invitarle a que se congregue con nosotros y que nos visite en internet en la siguiente dirección:
Es nuestra oración que Dios le ayude a comprender su santa voluntad expresada en La Biblia, y que le permita crecer en el conocimiento de él, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza.

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