Texto principal: Mateo 25:14-30
Versículo clave: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré.” — Mateo 25:21
INTRODUCCIÓN: Quiero comenzar con una pregunta que no es solamente para hoy. Es una pregunta que algún día todos tendremos que responder delante de Dios: ¿Qué hicimos con la vida que nos dio?
Dios nos dio la vida, el tiempo, las oportunidades, nuestras capacidades y experiencias, nos puso personas en el camino, nos permitió atravesar momentos difíciles, nos permitió levantarnos después de caer; Y quizás algunos de nosotros hemos pensado: “Mi vida no ha sido como yo quería.” “Yo hubiera querido otra historia.” “Si hubiera tenido otras oportunidades…” “Si alguien me hubiera ayudado…” “Si las cosas hubieran sido diferentes…” Pero hoy Dios no te está preguntando:
”¿Por qué no tuviste la vida de otra persona?” Dios te pregunta:
”¿Qué hicimos con la vida que puso en nuestras manos?“
Mateo 25 nos presenta a un hombre que entrega talentos a sus siervos. A uno le dio cinco. A otro dos. Y a otro uno. No les dio lo mismo, pero a todos les dio algo. Y después regresó para pedir cuentas. Esto nos enseña algo poderoso:
Dios no nos compara, nos mira lo que hicimos con lo que Él puso en nuestras manos.
1. DIOS NOS DIO UNA VIDA CON PROPÓSITO
Salmo 139:13-16 nos recuerda que Dios nos conoció desde antes de nuestro nacimiento. Nuestras vidas no son un accidente. Tal vez no escogimos muchas de las circunstancias que vivimos. No escogimos dónde nacimos. No escogimos algunas de las personas que llegaron a nuestras vidas. No escogimos algunas de las pruebas que atravesamos. Pero Dios sí puede tomar todo eso y darle propósito a cada uno.
Romanos 8:28, nos enseña que Dios puede obrar en todas las cosas para bien de quienes le aman. Eso significa que incluso aquello que nos hizo llorar puede convertirse en parte de nuestro testimonio. Aquello que nos rompió puede convertirse en una experiencia que Dios use para levantar a otras personas. Aquello que un día nos hizo preguntar: “¿Por qué Dios permitió esto?” Puede llegar el día en que digamos: “Ahora entiendo por qué Dios me sostuvo.”
¡Hermano, nuestra historia todavía no termina! Aun nos falta camino por recorrer.Quizás solamente estamos viendo una página difícil. Pero Dios todavía está escribiendo.
2. NO ENTIERRES NI DESPERDICIES LO QUE DIOS PUSO EN TI.
Mateo 25:18 dice que el tercer siervo tomó su talento y lo escondió.
No lo perdió. No se lo robaron. No se lo quitaron. Él decidió enterrarlo. Y aquí encontramos una advertencia para nosotros. Hay personas que no están utilizando lo que Dios les dio porque tienen miedo. Miedo a equivocarse. Miedo a ser criticadas. Miedo de comenzar otra vez. Miedo a pensar que ya es demasiado tarde. Miedo de que alguien diga: “¿Y quién se cree?” Pero escucha esto:
¡No entierres lo que Dios puso en ti solamente porque alguien no reconoce tu valor!
Quizás Dios te dio capacidad para enseñar, la sensibilidad para escuchar a los demás sin juzgarles, pero ten por seguro que te dio un corazón para servir, te dio la capacidad de liderar tu propia vida y ayudar con ello a los demás, te dio creatividad, te dio una experiencia que ahora puede ayudar a otras personas. ¡No entierres tu talento! No entierres tu llamado a servir en el reino de Cristo. No entierres tu vida. No entierres tu fe. No entierres los sueños en especial los que están alineados con Dios.
Hay cosas que no necesitan ser enterradas; necesitan ser entregadas a Dios!
3. TU PASADO NO TIENE QUE DECIDIR TU FUTURO
Filipenses 3:13-14 dice que Pablo deja atrás lo que queda atrás y se extiende hacia lo que está delante. Lo que cuenta es tu obediencia a Dios!
Pablo tenía un pasado complicado. Había cometido errores. Había perseguido a la iglesia. Pero Dios no terminó su historia allí. Y esto es importante para una persona que piensa: “Después de todo lo que viví, Dios ya no puede hacer nada conmigo”
¡Eso es mentira! Dios utilizó a David después de sus grandes fracasos.
Dios restauró a Pedro después de negarlo. Y Dios puede utilizarnos. No importa cuántos capítulos tenga nuestro pasado, Dios todavía puede escribir capítulos nuevos de nuestra obediencia a Dios. Nuestro pasado explica algunas cosas. Pero nuestro pasado no tiene autoridad para decidir lo que Dios hará con nosotros mañana. Y tiempo nos haría falta para hablar de Rahab o de María Magdalena; o de aquél hijo que dijo a su padre: “No quiero ir a trabajar en tu viña” pero después arrepentido, fue. (Mt. 21.29)
4. DIOS NOS PREGUNTARÁ QUÉ HICIMOS CON EL TIEMPO
Efesios 5:15-16 nos exhorta a andar sabiamente y aprovechar bien el tiempo. El tiempo es uno de los regalos que no podemos recuperar. El dinero puede volver. Una oportunidad puede aparecer nuevamente. Pero el día de ayer no volvió. Por eso tenemos que preguntarnos:
¿En qué estoy invirtiendo mi vida? ¿Cuánto tiempo estoy dedicando a preocuparme por mi salud espiritual? ¿Cuánto tiempo estoy dedicando a compararme con los demás? ¿Cuánto tiempo estoy dedicando a cosas que no edifican? Y ¿Cuánto tiempo estoy dedicando a Dios y a su obra? Porque podemos pasar años esperando y diciendo:
”Cuando tenga más tiempo…” “Cuando mis hijos crezcan…” “Cuando tenga menos problemas…” “Cuando todo esté bien…” “cuando mis padres mueran…” Pero quizás Dios nos está diciendo:
”No esperes a que tu vida sea perfecta para comenzar a servirme”
Sirve a Dios en la temporada que estás viviendo. Adora a Dios. Ora. Sé fiel y obediente a Dios en las cuatro estaciones de tu vida; en el verano cruel, en el crudo invierno, en la crisis del otoño, en la dulce primavera! En todo tiempo Dios espera por ti.
5. NO TE COMPARES CON OTRA PERSONA.
En Mateo 25 uno recibió cinco talentos, otro dos y otro uno.
¿Y sabes qué es hermoso? El que recibió dos también escuchó:
“Bien, buen siervo y fiel.” No necesitaba tener cinco. Necesitaba ser fiel con sus dos. Esto es liberador. Quizás tú miras a otras personas que tienen mucho más talento y piensas: “Ellas tienen más.” “Ellas predican mejor…” “Ella tiene más oportunidades.” “Ella tiene una familia diferente.” “Ella tiene más recursos.” Pero Dios no te pidió que fueras esa otra persona…
Dios nos ha pedido que seamos fieles con lo que Él puso en cada uno (tu vida, tu fe, tu talento)
Dejemos de medir nuestro valor con la vida de otra persona. La comparación puede hacerte despreciar lo que Dios ya te entregó. La mujer o el hombre que tiene dos talentos no necesita vivir una vida frustrada porque otra persona tiene cinco talentos. Necesita trabajar con sus dos talentos y multiplicarlos.
Pregunta: ¿Qué tienes hoy en tus manos? Esa pregunta se la hizo Dios a Moisés… y con eso que Dios puso en sus manos libertaría al pueblo de la esclavitud… (Éxodo 4.2) Quizás no es mucho según los ojos humanos. Pero cuando algo se entrega a Dios, puede convertirse en instrumento para su gloria!
6. LO QUE VIVIMOS PUEDE CONVERTIRSE EN TESTIMONIO
Apocalipsis 12:11 habla del poder del testimonio acompañado con la sangre del Cordero. Tu testimonio no significa que tengas que contarle a todo el mundo cada detalle de tu vida. Significa reconocer: “Dios me sostuvo.” “Dios me levantó.” “Dios me perdonó.” “Dios me dio otra oportunidad.” “Dios no me abandonó.”
Hay personas que necesitan escuchar que se puede comenzar nuevamente. Hay personas que necesitan saber que Dios todavía restaura vidas. Hay personas que necesitan escuchar: “No están solas…” Isaías 41.10
Y quizás Dios permitió que pasáramos por ciertas temporadas, no para que nos quedemos viviendo en ellas, no para que nos perdamos o nos desanimemos, sino para que algún día pudiéramos decir: “Mira lo que Dios hizo conmigo” Nuestras heridas no tienen que ser el final de nuestra historia. Dios puede convertir nuestra historia en testimonio de vida y permitirnos así anunciar el precioso evangelio de nuestro Señor Jesucristo: “…cuéntales cuán grandes cosas ha hecho el Señor contigo, … Marcos 5.19-20
7. UN DÍA DIOS NOS PEDIRÁ CUENTAS
Mateo 25:19 dice que después de mucho tiempo el señor regresó y arregló cuentas con ellos. ¡Estamos preparados para presentar esas cuentas a Dios! … 2 Co. 5.10, Is. 1.18
Este es el punto más serio de la predicación. La vida es un regalo, pero también es una responsabilidad. No sabemos cuánto tiempo tenemos… Juan 7.6
Santiago 4:14 nos recuerda que nuestra vida es como una neblina que aparece por un poco de tiempo. Por eso la pregunta no debe ser solamente: “¿Cuánto tiempo me queda?” También debemos preguntar: “¿Qué voy a hacer con el tiempo que me queda?” Un día estaremos delante de Dios. Y la pregunta no será: “¿Por qué no fuiste como aquella persona o como aquella otra?” La pregunta será: “¿Qué hiciste con lo que te entregué?” ¿Qué hiciste con tus dones? ¿Qué hiciste con tus oportunidades? ¿Qué hiciste con tu familia? ¿Qué hiciste con tu influencia? ¿Qué hiciste con tu tiempo? ¿Qué hiciste con tu testimonio? ¿Qué hiciste con la vida que te di?
CONCLUSIÓN
Amados, quizás hoy estemos mirando nuestras vidas y pensando: “Ya perdí demasiado tiempo.” “Ya cometí demasiados errores.” “Ya pasó mi oportunidad.” Pero mientras hay vida, tenemos una oportunidad de responderle a Dios. Hoy puedes decir: “Señor, aquí está mi vida.” No es perfecta. Tiene cicatrices. Tiene errores. Tiene capítulos que no quisiera volver a leer. Pero es la vida que tengo. Y te la entrego a ti. Porque al final no se trata de cuánto recibimos. Se trata de qué hicimos con lo que recibimos. No se trata de tener cinco talentos. No se trata de tener dos. No se trata de tener uno. Se trata de ser fiel… Isaías 6.8
LLAMADO FINAL
Quiero hacerte nuevamente la pregunta: ¿Qué has hecho con la vida que Dios te dio? No respondas pensando en otra vida, sino en la tuya! No pienses en tu pasado. No pienses en lo que no tienes. Mira tus manos. Mira tu vida. Mira las oportunidades que Dios todavía te está dando. Y dile: “Señor, quiero entregarte lo que queda de mi vida.” “Usa mis manos.” “Usa mi voz.” “Usa mi experiencia.” “Usa mis dones.” “Usa a mi familia.” “Usa mi historia.” “Usa mis años.” “Usa mis fuerzas.” “Usa mis lágrimas.” “Usa mi testimonio.”
“Pero no permitas que yo entierre lo que Tú pusiste en mí” Y que cuando llegue el momento de estar delante de ti podamos escuchar: “Bien, buen siervo y fiel.” No porque fuimos perfectos. Sino porque fuimos fieles… a ti Señor Jesucristo!