La geografía bíblica (Parte 2)

TEXTO CLAVE: “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó. Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán…” (Mateo 4.23 – 25)

CONCEPTO CLAVE: Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada, para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo. Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere. Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo. Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino, como está escrito:  Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán (Romanos_15.15 – 21)

OBJETIVOS EDUCATIVOS: Al finalizar la clase las hermanas y los hermanos podrán:

  1. Reconocer e identificar la geografía bíblica en tiempos de los patriarcas y el ministerio de Jesús.
  2. Describir y comprender que la geografía bíblica es una excelente herramienta para asimilar mejor los temas bíblicos.
  3. Identificar los lugares que recorrieron Jesús y los discípulos especialmente Pablo en sus viajes misioneros.
  4. Agradecer a Dios por enviar a Jesús a esta tierra y enseñarnos el camino de regreso a la felicidad eterna.

 

 

                                                                                                                                                                                            

El ministerio de Jesús comenzó en las tierras de Palestina, Jesús mismo al comenzar su ministerio y ser bautizado en el río Jordán, era como de treinta años.

Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años…” Lucas 3.21 – 23

Hubo muchos lugares emblemáticos durante el ministerio de Jesús; como lo fueron, el templo de Jerusalén, Samaria, Jericó, Galilea, Decápolis, Iturea, entre otros; sin embargo los últimos acontecimientos de la vida de Jesús se dieron en las afueras de Jerusalén camino del Calvario, hacia el Gólgota o lugar de la calavera. Teniendo también lugar otras localidades durante su padecimiento como lo son: El Monte de Los Olivos.

 

EL MONTE DE LOS OLIVOS

Era una elevación que forma parte de la cadena de montañas que corre de norte a sur a través del centro y el sur de Palestina. Por el oeste mira hacia Jerusalén y está separado de ella por el torrente del Cedrón. Tiene unos 800 m de alto y consta de tres cimas. La tercera de ellas es el monte de los Olivos propiamente dicho. El nombre de monte de los Olivos se debe a la existencia de grandes plantaciones de olivos y los que hasta hoy se conservan son de gran antigüedad. Se sugiere que el monte era un lugar de culto pagano; la existencia de altares a Moloc y a otros dioses introducidos por Salomón hizo que el monte se llamara “monte de la corrupción”. El monte guardaba estrecha relación con algunas ceremonias religiosas de los judíos, especialmente con la fiesta de la luna llena. Según una leyenda, la paloma que envió Noé tomó la rama de olivo de este monte. Una tradición afirma que cuando la gloria de Dios abandonó el templo, permaneció tres años y medio sobre el monte de los Olivos.

El monte de los Olivos fue escenario de algunas de las actividades de Jesús durante la última semana de su ministerio. Se menciona en una serie de textos relativos a su entrada a Jerusalén. Al parecer, según Lucas_19:41, desde un punto del monte Jesús lloró sobre la ciudad. Su discurso sobre la destrucción de Jerusalén y sobre los últimos días (Marcos_13:3-37) se pronunció desde allí; es una evidente referencia a las palabras de (Zacarías_14:1-5) En este monte Jesús también pasó la noche antes del incidente con la mujer sorprendida en adulterio (Juan_8:1).

Los Evangelios acentúan el hecho de que, durante la semana que precedió a su arresto, Jesús visitaba el templo durante el día y por la noche regresaba al monte (Lucas_21:37). En el monte de los Olivos comenzó la historia de la pasión, en el huerto de  GETSEMANÍ, donde Jesús solía reunirse con los discípulos (Lucas_22:39; Juan_18:2). Sobre este monte, o en sus cercanías, tuvo lugar el episodio de la ascensión de Jesús (Lucas_24:50; Hechos_1:12).

GÓLGOTA, CALVARIO

Término que aparece dos veces en el Antiguo Testamento con sentido literal, referido al cráneo de Abimelec (Jueces_9:53) y a la calavera de Jezabel (2º Reyes_9:35). En el Nuevo Testamento aparece solamente en el relato de la crucifixión (Mateo_27:33; Marcos_15:22; Juan_19:17).

No se sabe el porqué del nombre. La simple conjetura es que el cráneo simbolizaba la muerte en este lugar de ejecuciones.

ACÉLDAMA (campo de sangre).

Terreno pequeño, que antes se llamaba “campo del alfarero” (Jeremías 19). Los sacerdotes lo compraron con las treinta piezas de plata que Judas recibió como precio de la sangre de Jesucristo, y lo reservaron para la sepultura de extranjeros (Mateo_27.7 – 8). (Hechos_1.18 – 19)  atribuye la compra a Judas porque el terreno se adquirió con su dinero. La tradición lo sitúa en un lugar plano en el lado sur del valle de Hinom. Tuvo importancia en la Edad Media porque en tiempo de las Cruzadas se usó como cementerio de los peregrinos y porque de allí llevaron tierra para los camposantos de Roma y Pisa. Allí se han encontrado tumbas, trincheras y una casa de entierros con una acumulación de varios metros de huesos.

 

EL MINISTERIO DEL APÓSTOL PABLO

A pesar de la esmerada preparación cultural y religiosa de que Dios había provisto a Pablo, le faltaba todavía la experiencia transformadora que haría de él un discípulo dedicado y apóstol fiel de Jesucristo. La importancia que para Lucas tuvo la conversión de este apóstol se ve en las tres veces que la menciona en Hechos (9.1-19; 22.5-16; 26.12-20). Pablo mismo comenta su conversión varias veces en las epístolas: iba camino a  DAMASCO en persecución de los creyentes, cuando Jesús se le apareció (Hechos_9:1; 1ª Corintios_15:8). ¿Hubo antecedentes que le prepararan para tal experiencia? Posiblemente sus parientes cristianos (Romanos_16:7) le testificaran de Cristo; y sin duda el valor, mensaje y martirio de Esteban le causaron honda impresión (Hechos_7.1-8.1). Además, las palabras del Señor: “Dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hechos_26:14), sugieren que Pablo libraba una lucha interna. Que se rindió a Cristo instantánea y completamente se ve en su pregunta: “¿Qué quieres que yo haga?” (Hechos_9:6). A partir de ese momento su corazón se le iluminó y aunque físicamente quedó ciego por un tiempo, lo guiaron a Damasco; dejó en el camino su orgullo y su odio.

Después de pasar algunos días con los discípulos damascenos, Pablo se dirigió a  ARABIA (Hechos_9:19; Gálatas_1:17). Al regresar a Damasco, predicó con tanta eficacia que los judíos se levantaron en su contra y los creyentes tuvieron que ayudarle a escapar de la ciudad (Hechos_9:20-25; 2ª Corintios_11:32).

A los tres años de su conversión, fue a Jerusalén para entrevistarse con Pedro y Jacobo (Gálatas_1:18). Aquí los creyentes desconfiaron de Pablo, y para que lo aceptaran fue necesario que BERNABÉ les confirmara la autenticidad de su conversión (Hechos_9:26). Predicó con poder, pero volvió a surgir la oposición y los discípulos le encaminaron a Cesarea y Tarso, donde quizás estableciera iglesias (9.29; Hechos 15.23 – 41; Gálatas_1:21-24).

Al cabo de varios años, Bernabé, fue enviado a ministrar en  ANTIOQUÍA de Siria, fue a Tarso en busca de Pablo y juntos regresaron para realizar después un fructífero ministerio en Siria (Hechos_11:19-26). Con ocasión de una gran hambre en Judea, viajaron a Jerusalén (en el año 44 d.C.) llevando limosnas (ofrendas) de la iglesia de Antioquía (Hechos_11:27-30).

Distinguimos tres viajes misioneros de Pablo, (años 47 – 48) además de los encarcelamientos en Cesarea y Roma y un período de libertad y ministerio entre estos encarcelamientos. La iglesia en Antioquía separó a Pablo y a Bernabé para un nuevo ministerio. Acompañados de Juan Marcos (quien escribiera el relato del evangelio que lleva su nombre), salieron en el primer viaje misionero del puerto de Seleucia hacia CHIPRE, patria de Bernabé, donde ya se habían fundado iglesias (Hechos_4.36; 13.4). Luego navegaron a PERGE de Panfilia y de allí Marcos regresó a Jerusalén (13.13; 15.36-41). Haciendo una gira por GALACIA del sur, establecieron iglesias en  ANTIOQUÍA de Pisidia, ICONIO, LISTRA y DERBE (Hechos_13.14-14.20). Regresaron por las ciudades de Asia y volvieron a Antioquía de Siria, donde informaron a la iglesia (Hechos 14.21-28). Su estrategia durante esta misión en Asia fue predicar primero en la sinagoga de cada ciudad. Los judíos que aceptaban el evangelio iniciaban una iglesia. Cuando los judíos inconversos se oponían con violencia, anunciaba el evangelio a los gentiles, y así se añadían a la iglesia muchos miembros más (Hechos_13.42-52).

En la misma época se planteó la cuestión de la actitud que debían adoptar los creyentes gentiles respecto de las leyes y costumbres judías. Algunos creyentes judíos opinaban que los gentiles tenían que circuncidarse y guardar la Ley Mosaica para ser salvos (JUDAIZANTES). Viendo que esta doctrina contrariaba el evangelio de gracia, Pablo se opuso a los judaizantes e incluso le reprochó públicamente a Pedro el haberse separado del compañerismo de mesa con los cristianos incircuncisos (Hechos_15.1 – 2; Gálatas_2:11-14). (Algunos piensan que fue entonces cuando Pablo escribió GÁLATAS, a las iglesias recién establecidas en la provincia política de GALACIA.)

Para resolver esta cuestión que hacía peligrar la unidad de la iglesia, un grupo de los apóstoles y ancianos se reunió en Jerusalén (en el año 49 d.C.; llamado CONCILIO DE JERUSALÉN). Según Hechos_15:23 – 29 en dicho concilio se decidió apoyar la doctrina paulina que eximía a los gentiles de observar la Ley de Moisés.

En el segundo viaje misionero (entre los años 49-51) Pablo se hizo acompañar de Silas, y visitó de nuevo las iglesias de Asia; en Listra, invitaron a Timoteo a unirse a ellos (Hechos_15.36-16.5). Después de predicar en FRIGIA y Galacia del norte llegaron a  TROAS, donde Pablo tuvo la visión del varón macedonio y donde se les juntó Lucas el médico (Hechos_16.6-10). Atravesaron Macedonia y fundaron iglesias en FILIPOS, TESALÓNICA, BEREA,  ATENAS y CORINTO (Hechos_16.11-18.17). Desde Corinto Pablo escribió 1ª  y 2ª  Tesalonicenses (hacia el años 51) a la joven iglesia donde había tenido un breve pero eficaz ministerio hacía pocos meses (1ª Tesalonicenses 1.2-2.20). Después de un año y medio en Corinto, regresó a Antioquía de Siria pasando por Éfeso y Cesarea (Hechos_18.18-22).

Habiendo permanecido un tiempo en Antioquía, Pablo comenzó su tercer viaje volviendo a las regiones de Galacia y Frigia, donde confirmó a los discípulos y les instruyó respecto de la ofrenda (Hechos_18.23; 1ª Corintios_16:1). Este tercer viaje misionero (hacia los años 53 – 58) tiene especial interés por el prolongado ministerio del apóstol en ÉFESO: “Todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús” (Hechos_19:1-41; 20:31). Seguramente el alcance del ministerio de Pablo se extendió a través de los que se convirtieron en este importante centro comercial y cultural de la provincia de Asia. (Aunque en Hechos no se consta que Pablo haya estado preso en Éfeso, hay quienes opinan que sí lo estuvo [basándose en 1ª Corintios_15:32; 2ª Corintios_1:8; 6:5; 11:23 y otros textos] y que allí se escribió FILIPENSES y tal vez otras Epístolas de la prisión). No cabe duda que, durante su ministerio en Éfeso, Pablo se escribió con los cristianos en Corinto, comenzando con una carta que se ha perdido (1ª Corintios_5:9). Cuando llegó a Éfeso la noticia de la discordia entre la congregación de Corinto, escribió 1ª Corintios para tratar este problema y contestar las preguntas que una comisión de Corinto le había traído por carta (1ª Corintios_7:1). Según 1ª Corintios_16:5, Pablo pensaba pasar por Macedonia rumbo a Corinto y dirigirse después a Jerusalén. Sin embargo, parece haber cambiado de idea (2ª Corintios_1:15; compárese Hechos_19:21). Optó por hacer un viaje directo y breve a Corinto movido por los problemas que aquejaban a la iglesia de dicha ciudad (2ª Corintios_5:9; 13:1). Esta visita fue infructuosa (2ª Corintios_2:1; 12.13-13:2), por lo que, al regresar a Éfeso, envió con Tito una carta fogosa que no se conserva (2ª Corintios_2:3, 9; 2ª Corintios_7:8-12).

Pablo esperaba encontrarse con Tito en Troas para saber de la reacción de los corintios, pero continuó a Macedonia donde probablemente se reunió con Tito en Filipos (2ª Corintios_2:12). Una vez que Pablo recibió el informe de Tito, escribió 2a Corintios y la envió con él y otros dos hermanos (2ª Corintios_8:16-24). Después se dirigió a Corinto, donde ministró durante tres meses (Hechos_20:1-3). Gálatas quizás se escribiera en Corinto; por lo menos el énfasis que en esta epístola se pone en la salvación por gracia hace creer a muchos que se escribió poco antes de Romanos, epístola que trata de temas similares. La epístola que sí se escribió en Corinto fue ROMANOS (Romanos_16.1 – 23; 1ª Corintios_1:14). Luego Pablo volvió a Macedonia donde se reunió con Lucas, quien evidentemente se había quedado en Filipos en el segundo viaje (Hechos_20:5 “nos”). Pasaron por Troas, MILETO, TIRO, TOLEMAIDA y CESAREA, antes de llegar a Jerusalén (20.6-21.8).

En Jerusalén Pablo quiso identificarse con los judíos (Hechos_21:21-27); algunos judíos de Asia alborotaron a los de Jerusalén, quienes, acto seguido, procuraron matarlo (Hechos_21.28-31). Las tropas romanas intervinieron para salvarlo, y Pablo se exculpó ante la multitud y ante el concilio judío (Hechos_21.37-23.10). Al descubrirse que se tramaba una conspiración contra Pablo, se le trasladó a Cesarea (por el año 58). Allí presentó dos veces su defensa ante el gobernador FÉLIX, ante su sucesor, Festo, y ante el rey Agripa (Hechos_24.2 – 26.32). Al fin apeló al emperador romano (Hechos_25.10 – 12) (años 58-60).

Después de un viaje azaroso en el que naufragó la nave en que viajaba, llegó a la capital del imperio y permaneció prisionero durante dos años en una casa alquilada (hacia los ños 61-63; Hechos_27.1-28.31). Durante esta reclusión recibió visitas, pudiendo así continuar su ministerio; en este lapso es probable que escribiera EFESIOS, COLOSENSES, FILEMÓN y FILIPENSES.

 

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