La Fe En Cristo

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TOMADO DE LA ESCUELA BÍBLICA MUNDIAL (EBM)

Hebreos 11.6 → Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Juan 8.24 → Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis. Hechos 13.38, 39 → Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y…en él es justificado todo aquél que cree.  

Otras escrituras de la Biblia que enseñan la necesidad de la fe son: Marcos 16:15, 16; Juan 6:29;11:25-27; 12:36;20:31; Hechos 10:43; 15:9; Romanos 1:16; 3:25 y Efesios 2:8.

¿QUE ES FE EN CRISTO?

Jesucristo es el don de Dios que hace posible la salvación. Se destacará la importancia de la fe en él. Para obtener la salvación primeramente debemos aprender lo que realmente significa tener fe en Cristo. El creer no solo consiste en palabras vacías.

CREO QUE JESÚS ES EL HIJO DE DIOS

Debemos aceptar el hecho de que Jesús es el Hijo de Dios y nuestro Salvador. Jesús le dijo a Tomás, “Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron”. No es necesario tener una visión o hablar personalmente con Jesús. Nosotros no hemos visto a Jesús en persona, pero, sin embargo, sí creemos que él realmente existe. Creemos que es el Hijo de Dios y nuestro Salvador.

CREER SIN VER Hebreos 11:1 define la fe como “la convicción de lo que no se ve”. Nadie cree por nada, sino que la fe es el resultado de considerar y dar crédito a evidencias. Es por eso que podemos creer en algo que no hemos visto a base de las evidencias que se nos presenta la Biblia. Nunca hemos visto a las famosas gentes que vivieron y murieron hace mucho, pero creemos que vivieron por las evidencias claras de la historia. Nunca hemos visto a Jesús en persona, pero contamos con las evidencias que se asocian con él en la Biblia (1 Corintios 15:1-4).

LA FE POR EL OIR

Las evidencias registradas en las Sagradas Escrituras son la base de nuestra fe en Jesús. “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios“. Romanos 10:17 Pedro entendió que los que creyeron lo hicieron así por cuanto oyeron el evangelio de su boca, no porque habían visto Jesucristo en persona.

Hechos 15:7 “Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen”.

La verdad es que la fe es por el oír. Otras escrituras que aclaren el origen de la fe en Jesús como nuestro Salvador son Juan 17:20; 20:30,31; Hechos 17:11,12.

FE ES MAS QUE ACEPTAR

Además de aceptar que Jesús es el Hijo de Dios y nuestro Salvador, hay algo más que hacer. Es necesario creer que Jesús es el Hijo de Dios y el Salvador del hombre. Pero creer en el sentido de aceptar un hecho no es todo lo que Dios pide. Juan nos habla acerca de algunos que creyeron pero que no fueron aceptados por Dios. “Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios“. Juan 12:42,43

Jesús no nos confesará delante de Dios a menos que tengamos suficiente fe para confesarlo a él delante de los hombres (Mateo 10:32,33). Si la fe sólo consiste en aceptar a Jesús como el Hijo de Dios y el Salvador del hombre, entonces los demonios serían salvos, porque: “los demonios creen, y tiemblan“. Santiago 2:19 Hace falta la fe para nuestra salvación, pero el sólo creer no es suficiente. Hace falta también la esperanza que viene siendo, fe en el futuro. La fe no sólo mira para atrás a los hechos Bíblicos respecto a Jesús, sino también mira al futuro, de lo que Jesús puede hacer por uno. Cuando Hebreos 11:1 dice que “la fe es la certeza de lo que se espera“, significa que nuestra esperanza se apoya en nuestra fe. Uno se convence de que una nueva vida es posible como también una morada eterna con Dios en el cielo. El creyente tiene la esperanza de ser perdonado, de tener a Dios y de vivir en comunión con otros hermanos de la fe. Pero esta esperanza sólo es un sueño hasta que la persona no pone su fe a caminar por obedecer el evangelio.

CONFÍO EN CRISTO

Cuando uno confía en Cristo, uno se rinde a él. Además de aceptar de que Jesús es el Hijo de Dios y el Salvador, uno se somete a los mandamientos de Dios. Se salva cuando su fe le lleva a tomar los primeros pasos de obedecer el evangelio y luego cada día uno aprende a confiar más en Jesús. Puede hacer esto por cuanto ha aprendido a confiar plenamente en Cristo. Una persona tiene que aprender a confiar en Cristo por cuanto no podría obtener la salvación por otro medio. Todavía no hemos visto a Dios; ni nos hemos encontrado en la gloria celestial; tampoco sabemos todo lo que ocurre tan pronto como muramos. Jesús ha pasado por todo esto, y confiamos en lo que nos dijo “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi” (Juan 14:6).

EL EVANGELIO SE OBEDECE

El evangelio tiene mandamientos. Después de aceptar que Jesús es el Hijo de Dios y después que confiamos en él, entonces hay algo que hacer. Jesús nos pregunta, “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que os digo?” (Lucas 6:46). No hay razón para que alguien llame a Jesús “Señor” si no le va a obedecer. Cuando concluyó el sermón del Monte, Jesús destaca la importancia de obedecer las cosas encomendadas. “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).

Pedro y Santiago también enfatizaron la obediencia: “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad… ” (1 Pedro 1:22). “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Santiago 2:24).

En Romanos capítulo seis, Pablo dijo que los cristianos de Roma fueron libertados de pecado cuando habían “obedecido de corazón a aquella doctrina” refiriendo al evangelio (17-18). Sin la obediencia a la fe no hubieron cambiado su condición de siervos del pecado a siervos de la justicia.

LA FE QUE SALVA ES LA FE QUE OBEDECE

No hay conflicto entre las escrituras que enseñan que la salvación se recibe por obedecer y las que dicen que la salvación se obtiene por fe. La salvación por fe siempre es el resultado de la obediencia. Encontramos en Hebreos 11:4-38 una impresionante lista de gentes de fe, y en cada caso se describe a la persona de fe como a alguien que hizo algo impulsado por su fe. El segundo capítulo de Santiago insiste en que la fe debe expresarse por medio de la obediencia. Después de afirmar que los demonios creen, tanto que hasta llegan a temblar, dada su condición, Santiago concluye: “la fe sin obras es muerta” (Santiago 2:26). Conviene insistir que no hay conflicto alguno entre lo que afirma Santiago, que la salvación es por obras, y lo que dice Pablo, que la salvación es por la gracia y fe. Pablo enseña: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8,9). Las obras que cita Pablo son obras de mérito, como que uno puede ganar la salvación. Las obras que cita Santiago, sin las cuales la fe es muerta, no son productos de uno que quiere salvarse a si mismo, sino partes integrantes de lo que es la fe, tanto que completan la fe. Hay obras de mérito y obras que completan la fe. El Apóstol, simplemente quiere decir que la salvación no es producto de esfuerzo humano. Pablo reconoce que la fe salvadora le pide una respuesta obediente al hombre de fe. En camino a Damasco cuando Cristo le apareció a Pablo, éste supo que era Jesús de Nazaret quien le hablaba, le preguntó, “¿Qué haré Señor?” Creyendo, estaba dispuesto a obedecer. Tres días después, obedeció al siervo de Dios que le dijo: “Levántate y bautízate y lava tus pecados” (Hechos 22:16). El de tan poca fe que rechaza obedecer a Dios, rechaza también su gracia salvadora.

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