El Propósito de Jesús

“Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos.  Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea”. Lucas 9.51 – 56

 

Marcos 3:17 (Boanaerges)  Mateo 20.20 – 23  petición de los hijos de Zebedeo

Jesús antes de ir a pagar el precio por los pecados de la humanidad en la cruz, decidió pasar por Samaria, un pueblo enemigo de los judíos por historia religiosa, aunque conocían a Jesús y sabían la obra que él hacía, por celos y terquedad no le recibieron, solo porque él iba a Jerusalén y no quería quedarse a adorar con ellos en ese lugar. Véase 1 Reyes 12.25 – 33

Lo triste aquí es leer la actitud de los dos discípulos,  que enojados querían orar y que descendiera fuego del cielo sobre esta gente, no habían comprendido después de tres años con Jesús, que él no había venido a condenar al mundo sino a salvarlo y precisamente a eso iba el a Jerusalén. Recurren a imitar a uno de los profetas del tiempo antiguo, Elías, quien había pedido que descendiera fuego del cielo sobre sus enemigos en tiempos del rey Ocozías. Véase 2 Reyes 1

Jesús siempre tiene una respuesta a nuestros ímpetus

Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas.

La actitud misericordiosa de Cristo, nos deja en claro que el vino a “salvar almas” es decir a rescatarlas, y no a perderlas. Cristo ante este rechazo, simplemente se fue a otra aldea, a anunciar el reino de Dios. ¿Qué hace usted cuando lo rechazan? Cuando cierran los oídos, también sus corazones y las puertas de sus casas. Pues si no quisieron oír, hay que irnos a otro sitio, a otro lugar, pues tiempo vendrá en que desearán la bendición, pero su tiempo habrá pasado ya!…

 

Muchos pierden la bendición que Dios lleva hasta sus hogares por distintos medios

– El que a vosotros oye, a mí me oye;  y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió –  Lucas 10.16

¿Habrá tenido la gente de ese lugar otra oportunidad de Salvación? Es muy posible que así sea, ya que las instrucciones del Señor fueron muy específicas: Hechos 1:8 “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.  Probablemente o seguramente estos dos discípulos que querían quemarlos vivos fueron los que después llevaron el mensaje de salvación a este lugar aunque en La Biblia se nos afirma que fue Felipe el evangelista quien predicó mucho en Samaria y también la mujer con quien Cristo se encontró en el pozo de Samaria. Véase Juan 4.28 – 29,  Hechos 8.4 – 8

El amor expresa muy distinto al fanatismo de los hombres, que lastimosamente por cosas mínimas como un rechazo inicial, condenan muchas veces al pecador, pero Dios tiene paciencia y no quiere que usted se pierda, le está dando una oportunidad para el arrepentimiento y que salve su alma del castigo eterno, no solo eso, sino también muchas bendiciones que pueden llegar a su vida, usted las desperdicia al rechazar a Jesús y su mensaje de salvación y vida eterna.

Romanos 8:9 – Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

 

Mucha gente que se dice cristiana o religiosa,  su fanatismo los lleva a pensar que son la “espada del Señor” y andan profiriendo juicios y amenazas de condenación, a aquellos que no piensan igual que ellos, es entonces cuando debemos recordar que el propósito del evangelio de Cristo es salvar las almas de las personas, no condenarlas y que si algún día se condenan, no es por causa nuestra o por el ministerio de Cristo que desempeñamos, sino por decisión propia, porque así lo quisieron.

 

CONCLUSIÓN

Cristo vino a esta tierra a SALVAR LAS ALMAS, por tanto aquel que es salvo por él, sabe muy bien que fue el amor de Dios lo que cautivo su corazón, no lo buena gente que era, o la limosna que daba, etc. Solo la misericordia de Dios, nos hace aptos para optar por la salvación y vida eterna ofrecidas por el Señor.

En un mensaje muy antiguo, del tiempo de los profetas leemos hablando del pueblo rebelde en que se había convertido Israel:  – Lo atraje con cuerdas de ternura,  lo atraje con lazos de amor. Le quité de la cerviz el yugo, y con ternura me acerqué para alimentarlo. Oseas 11.4

Dios te ama y no quiere que te pierdas, y él quiere darte hoy el regalo de la Salvación solo recíbelo en tu corazón como Señor y Salvador personal. Obedezca su palabra, confiéselo con su boca, arrepiéntase de toda forma mala de vida que haya llevado antes, bautícese para el perdón de sus pecados y sobre todo persevere, manténgase firme hasta el final, en la iglesia que Dios edificó en su Hijo Jesucristo. ¡Bienvenido a la familia de Dios! ¡Bienvenido a la Iglesia De Cristo!

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