El Orgullo Nos Aleja de Dios

Salmos 10.3 – 5

El orgullo le hace mucho daño no solo a quien lo padece sino también a quienes están a su alrededor. El orgullo nos priva de vivir una vida llena de armonía con los demás y de disfrutar a nuestros seres queridos; y lo peor de todo, no nos permite acercarnos a Dios. Casi a nadie le gusta estar al lado de alguien que sea altivo y considere inferiores a los demás porque hay desprecio en su corazón. Vamos a ver hoy algunas características del orgullo, sus consecuencias y cuál es el mejor camino a tomar.

I. ¿Qué es y cómo es el orgullo?

El orgullo es un defecto inherente a todos los seres humanos. Todos tenemos orgullo en diferentes niveles. Estas son algunas de las cosas que la Biblia habla con respecto al orgullo:

A. Es contencioso. Proverbios 13: 10. (La soberbia concebirá contiendas)
B. Precede a la deshonra y a la humillación. Proverbios 11:2; 16:18
C. Es presumido y escarnecedor. Proverbios 21: 24

II. Dios y el orgullo

A. Dios aborrece el orgullo. Proverbios 8: 13
B. Dios castiga al orgulloso. Daniel 4.

Daniel capítulo 4 es un extraordinario pasaje que habla acerca de cómo el rey Nabucodonosor prácticamente se creía un dios. El relato cuenta que él tuvo un sueño y el profeta Daniel lo interpretó. Luego de interpretarlo y revelarle al rey Nabucodonosor que debía reconocer que sólo Jehová es Dios, este rey siguió con su soberbia y sufrió un castigo muy humillante: se volvió como una bestia y se fue a comer pasto con los otros animales. Hasta que un día finalmente reconoció que él no era nadie y que sólo Jehová era el único Dios. Luego de eso Dios en su misericordia lo restauró.

En el versículo 37 el rey Nabucodonosor exclama que solo “él puede humillar a los que andan con soberbia.”

III. Dios y la humildad

A. Dios da gracia al humilde. Proverbios 3: 34.
B. Dios guía a los humildes. Salmo 25: 9
C. Dios atiende al humilde. Salmo138: 6
D. Dios exalta al humilde. Salmo 147: 6

IV. ¿Cómo ejercitar la humildad?

No tener un concepto superlativo de nosotros mismos.

La humildad tampoco consiste en andar con apariencias falsas. Hablar de lo que sabemos hacer, de cómo somos y qué hemos aprendido en esta vida es una manera práctica de conocernos a nosotros mismos. De esta forma será más fácil elaborar un concepto sobre cómo somos como personas.

B. Ver a los demás como superiores a nosotros. Filipenses 2: 3

Esto no significa que debamos tener algún tipo de complejo de inferioridad, no. Se trata de no ver al prójimo como si yo fuese mejor que él, pues todos somos iguales ante Dios. Aquí juega un papel muy importante el amar al prójimo como a nosotros mismos.

C. Aceptar la corrección. Job 5: 17

D. Humillarnos ante Dios para que sea él quien nos exalte y no nosotros a nosotros mismos. Santiago 4: 10.

Conclusión

Jesús es el ejemplo máximo de humildad. Todos hemos aprendido que él siendo el rey del universo y con todo a su disposición, decidió humillarse para venir a morar con el hombre – quien a propósito lo recibió mal desde su propio nacimiento – y le entregó su tiempo, sanidad de muchas enfermedades, liberación, resurrección de muertos y lo más importante, la salvación de nuestras almas. Jesús nos da ejemplo en todo. Hoy quizá al leer mensajes cristianos como estos usted diga ‘sí, eso ya lo sé’, la pregunta es, ¿lo está viviendo? ¿Lo estoy viviendo?

El reino de los cielos es para los humildes, así que debemos ejercitar este principio para hallar gracia ante Dios.

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1 comentario en “El Orgullo Nos Aleja de Dios”

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